Accesibilidad y equidad en la innovación terapéutica

Accesibilidad y equidad en la innovación terapéutica

Accesibilidad y equidad en la innovación terapéutica

  • Autor:
    Ignacio Para Rodríguez-Santana
  • ISBN:9788460678380
  • Categoría:Categorías; Medicina, enfermería, veterinaria; Sociedad y ciencias sociales; Medicina: cuestiones generales; Política y gobierno
  • Temática:Políticas del Gobierno central, Medicina: cuestiones generales, Administración y gestión médicas
  • Tamaño:160 x 240mm
  • Páginas:400
  • Idioma:Español / Castellano
  • Interior:B&N (Normal)
  • Código de Producto:6850
  • Disponibilidad: Disponible
  • Formato de este producto: Papel
  • 15.00€

  • Sin Impuesto:14.42€
En principio pensaba hacer un resumen ejecutivo pero, después de leerme los capítulos de este libro, he renunciado a ello. Es importante que ustedes lo lean entero. A pesar de su volumen de casi 400 páginas. A lo largo de él tendrán la ocasión de informarse concienzudamente de qué es la innovación terapéutica, cuales son los problemas de acceso a la misma por parte de los pacientes y los profesionales sanitarios, los problemas de inequidad y, en general, del contexto económico, científico y social en que se desarrolla y se aplica la innovación en sanidad, fundamentalmente la innovación biofarmacológica.
Con su lectura podrán conocer cómo y por quienes se aprueban los medicamentos, se realizan los informes oportunos, se decide su financiación pública por el Sistema Nacional de Salud y se gestiona su accesibilidad a los pacientes.
Podrán conocer las reivindicaciones de las Sociedades Científicas Médicas, así como de la representación de la industria farmacéutica y, en general, de la sociedad civil, que pide que se cuente con ella a la hora de legislar. Que se les consulte mientas se está preparando la norma antes de que se emita el decreto-ley o pase la proposición de ley al parlamento.
La introducción de Mario Mingo, médico cirujano y presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de Diputados, nos sumerge en el contexto general en el que se mueve la Sanidad, recogiendo uno por uno todos los temas candentes y planteando posibles soluciones o, al menos exponiendo cuestiones que todos deberíamos plantearnos. No se la pierdan.
Igual sucede con la aportación de Julián García Vargas quien de forma contundente y en breves párrafos plantea verdades como puños, haciéndonos regresar a la realidad. Solo reconociendo los problemas reales seremos capaces de afrontar su solución.
Nuestro sistema de bienestar no será sostenible si nuestra economía y nuestro modelo político y social no son sostenibles. Ponemos en cuestión nuestra cultura y nuestro progreso económico y, sin embargo exigimos los bienes y servicios propios de un Estado de Bienestar. Necesitamos que la economía, es decir, que la riqueza crezca y lo haga de manera sostenible en el tiempo para que este bienestar sea posible. Si no hay riqueza solo podremos repartir pobreza. Si no hay riqueza que lo sostenga, no se podrá seguir el ritmo y la calidad de los servicios sanitarios que la sociedad demanda.
A lo largo de los diferentes capítulos se va constando una unanimidad en la consideración de que la estructura política con que contamos de 17 comunidades autónomas, con 17 cuerpos legislativos y con una gran autonomía financiera provoca una complejidad administrativa, desigualdades en la financiación que llevan desde un gasto sanitario per cápita en el País Vasco de 1.565,20 euros a un gasto en Andalucía de 1.004,3 euros por persona.
La gente cree que el recorte de los gastos en el funcionamiento de nuestro sistema político es insuficiente y, aunque no sea un fuerte determinante, es necesario realizar este recorte antes que hacerlo en sanidad.
El sistema de financiación autonómico es ineficaz y su aplicación a la Sanidad por las Comunidades Autónomas es muy desigual provocando situaciones de inequidad entre los españoles. Pero también se considera que el sistema de financiación es insuficiente y el porcentaje del PIB destinado a la sanidad pública es de los más bajos de Europa.
Parece unánime la convicción de que la financiación en sanidad, al igual que en educación, debería ser finalista y adaptarse cada año en función de la variación de la demografía en cada Comunidad Autónoma.
Si en la Ley General de Sanidad se preveía un único Sistema Nacional de Salud y 17 Servicios Autonómicos, lo cierto es que el SNS apenas se sostiene y sin embargo, han aparecido 17 Servicios Públicos de Salud. La centralización de todas las decisiones se ha exacerbado por los diferentes gobiernos regionales y los profesionales han sido desplazados de ellas.
El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud no ha reunido prácticamente nunca al Comité Consultivo, en el están representantes de las empresas y sindicatos, pero en el que tampoco hay representantes de las Sociedades Científicas y Profesionales ni de las asociaciones de pacientes. El alejamiento de la sociedad civil por parte de la clase política es permanente.
Uno de los problemas que se plantea en este libro es el de que las decisiones o acuerdo del CISNS no son vinculantes. Aunque se apruebe algo por unanimidad, esto no vincula a ningún gobierno autonómico y, por tanto, cada uno hace lo que quiere; que es lo que pasa en la realidad. Por ello se propone que las decisiones sean vinculantes al menos en materia recursos humanos, sistemas de información, cartera de prestaciones ye interoperabilidad de las TICS
La falta de equidad es sumamente manifiesta y así lo manifiestan las Sociedades Científicas Médicas como la Sociedad Española de Cardiología, SEC y la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM, ambas áreas en las que la innovación terapéutica es determinante y su rápida accesibilidad es vital para los pacientes.
Es interesante resaltar aquí que los profesionales participantes en el libro Ideas para la sostenibilidad de la atención al cáncer, editado por la Fundación Bamberg, resaltaban una y otra vez la falta de transparencia y de equidad en el acceso a los mejores tratamientos así como las dificultades de acceso a los nuevos medicamentos innovadores. Los autores expusieron clara y libremente sus ideas, sus reivindicaciones, sus problemas y propusieron soluciones de mejora. Léanlo.
La inequidad no solo se produce en el acceso a los tratamientos farmacológicos sino también en el acceso a la innovación en tecnología sanitaria, y a las mejores organizaciones y profesionales. Los criterios políticos y electoralistas que se han adoptado a la hora de determinar hospitales, su cartera de servicios y hospitales de referencia, han determinado que los recursos, el conocimiento y la calidad de la asistencia sanitaria sea muy desigual entre los centros y la falta de trasparencia y de libertad de elección por parte de los pacientes impide que éstos accedan a los mejores centros y especialistas para la atención de sus dolencias.
Hay un planteamiento que desde la SEC se realiza con mucho énfasis de innovación necesaria, que yo comparto, y que califican como disruptiva: se refiere a la información sobre resultados en salud. La información sobre resultados provoca de manera necesaria la mejora de los resultados. Es lo mismo que pasa cuando se comparte la historia clínica, que mejora su calidad. Cuando sabemos que otros van a ver el resultado de lo que hacemos, nos esforzamos en tener más cuidado y hacerlo mucho mejor. La trasparencia de la información sobre actividades, recursos y resultados en salud de las organizaciones y de los profesionales será un medio muy importante de mejora de la calidad y efectividad de sus actuaciones, pero también un importante medio para que tanto las autoridades sanitarias, los gestores sanitarios y los pacientes puedan tomar decisiones bien fundamentadas. El problema es que las Comunidades Autónomas, en mayor o menor grado, son reacias a aportar esta información.
Los procesos por los que ha de pasar una innovación terapéutica desde su aprobación por la Agencia Europea del Medicamento, EMA, pasan por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, la Dirección General de Cartera de Prestaciones y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Las comisiones y Agencias de las Comunidades Autónomas, Las Comisiones de Farmacia de los Hospitales y, finalmente el Área de Gestión Clínica y/o el médico prescriptor que ve condicionada su libertad por los sistemas informatizados de prescripción. En el proceso intervienen las influencias de políticos, gestores, gerentes y directores que, presionados por la escasez de recursos financieros y las limitaciones presupuestarias tratan de minorar el gasto en la medida de lo posible. Y, aunque se trate de hacerlo de la manera más racional y efectiva posible, a veces esto no es así. Sobre todo cuando se prescinde de la presencia de los responsables clínicos en el proceso de establecimiento de criterios y toma de decisiones.
La proliferación de comités, agencias y comisiones evaluadoras a todos los niveles, así como la puesta en marcha de los sistemas de prescripción crean en los profesionales una gran inseguridad en relación a la accesibilidad a la innovación terapéutica y en los pacientes en cuanto al acceso a los mejores tratamientos. Esta situación provoca que en España se produzcan retrasos de más de 20 meses desde su aprobación por la EMEA en el acceso a los nuevos fármacos.
De manera unánime por los clínicos se reclama una mayor presencia de éstos en las agencias y comités de evaluación donde la presencia extraprofesional parece mayoritaria.
Desde la Fundación Bamberg queremos agradecer la dedicación y el esfuerzo realizado por todos los autores para enviar sus aportaciones conforme al índice de temas propuesto por la misma así como reconocer el alto grado de ilustración y conocimiento que éstos aportan a todos los lectores interesados en la gestión sanitaria y la claridad y el esmero con que se expone en cada caso. Gracias a todos los autores de este libro, políticos, gestores y clínicos, por hacernos compartir sus conocimientos.
Finalmente quiero recomendarles también la lectura del último libro editado por la Fundación Bamberg Un nuevo Sistema Sanitario para España. La despolitización de la Sanidad con el que pretendemos hacer reflexionar a aquellos que tendrán capacidad de decidir o inducir los cambios necesarios para salir de los dogmatismos, los prejuicios y extremismos ideológicos y entrar en un proceso de razonamiento común y sensatez de manera que consigamos que la sanidad de gestione por los profesionales, que los pacientes puedan decidir libremente y desde el conocimiento sobre su salud y donde consigamos alcanzar una población saludable, base imprescindible para conseguir la felicidad y el progreso económico y cultural, como sociedad y como individuo.


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