Fernando Alcázar: la tozuda realidad puesta al desnudo
La realidad suele ser tozuda y nos muestra lo que existe en verdad, aunque nos neguemos a aceptarlo, aunque pongamos nuestras palabras y nuestros deseos en otro lugar. Cuesta tanto ver lo que tenemos ante nuestros ojos que, cuando alguien lo hace y, encima, nos lo dice, no dejamos de sorprendernos, cuando no seguimos el derrotero de la irritación o la sonrisa del sarcasmo y del humor. Pero la realidad acaba por imponerse, y, a pesar de nuestros esfuerzos por enmascararla, termina por tener razón, y es que, abrumadoramente, es tozuda.
Las viñetas y los breves comentarios o, mejor, aforismos, de Fernando Alcázar nos los muestran en cada una de sus entregas. Son momentos de lucidez, vislumbres de una realidad que, aunque esté ante nuestros ojos, se nos escapa. Y es que, habitualmente, estamos acostumbrados a nuestra ceguera o, incluso peor, a tener una nube ante nuestros ojos, una nube, o nubarrón que nos envuelve y, así, confundimos esa nebulosa de nuestras creencias, o nuestra ideología, con la misma realidad.
Lo que hace este artista de la palabra y de la imagen es ponernos delante de los hechos que nos rodean, quitarnos los anteojos y obligarnos a mirarlos de frente. Algunas veces trata de evidencias escondidas en lo que decimos sin saber o sin haberlo pensado lo suficiente. Otras, son reflexiones más profundas, que proceden del fondo de nuestra conciencia y, en algunas ocasiones, pueden parecer profecías. Pero, en todo caso, evidencias o reflexiones, comentarios o vaticinios, humoradas o certezas, los versículos de Fernando Alcázar, acompañados de esas imágenes que los complementan y contrastan, son las verdades de alguien que se empeña día a día a enfrentarse a una realidad que, querámoslo o no, está delante de nuestros ojos y, aunque no queramos, es tozuda por naturaleza.
Antonio Maura