Corazón de Dragón, Libro II, la Guerra, gira en torno al almirante coreano Yi Sun Shin, considerado uno de los héroes navales más importantes de la historia. Este comandante destruyó gran parte de la flota del taiko japonés Toyotomi Hideyoshi que invadió Corea (1592-1598), país que quería utilizar como cabeza de puente para apoderarse de la China de la Dinastía Ming.
Aryon, el protagonista de la dilogía que empieza con Corazón de Dragón, Libro I, El país de la calma matutina, se convierte en uno de los hombres de confianza de Yi Sun Shin, y conoce la gloria y el derrumbe interior durante la cruenta conflagración que se prolongaría durante el ominoso sexenio de la ocupación nipona.
La obra retrata con un pulso vibrante los episodios que marcaron el conflicto bélico, donde también, en medio de tanta devastación, hubo tiempo para cantar a la vida, dar rienda suelta al amor, la amistad, a un intenso y profundo erotismo (...).
En las incursiones que realizan los coreanos contra los barcos de los samuráis, se liberan hermosas mujeres que eran utilizadas como esclavas sexuales por los adoradores de Amaterasu y el mismo Aryon y sus seguidores se encargan de entrenarlas en las artes marciales, convirtiéndolas en temibles guerreras que hacen estragos en los campamentos enemigos.
Al autor, además de hacernos un fresco de la época, nos narra, en boca de Aryon, las principales batallas que libró el almirante Yi Sun Shin durante la guerra Imjin.
El legendario comandante naval obtendría una aplastante victoria final contra la flota invasora tras recibir un impacto de bala en el pecho y ceder su armadura, gravemente herido, a uno de sus generales. La visión del almirante, "aún vivo", provocó la estampida de los samuráis, cuyas naves ardían en un infierno de fuego.
Aquí también se describe la visita a Corea del jesuita español Gregorio de Céspedes, quien llegó a este país en 1593 para ofrecer sus servicios religiosos a las tropas japonesas que se habían convertido al cristianismo.
Este misionero nos cuenta en una carta enviada al papa Clemente VIII el arribo a Japón de un elefante que regaló España al taiko japonés para ganarse sus simpatías. La misiva dice lo siguiente:
Cuando el elefante llegó a Meaco (actual Kyoto), cargó allí tanta gente en la plaza, que murieron siete personas ahogadas.
Esto y muchas cosas más habitan esta novela histórica que se centra en acontecimientos que moldearon el devenir de Corea, China y Japón, a cuyas costas llegaban navíos españoles y portugueses portando mercancías, la palabra de una nueva religión y su símbolo, la cruz.
Javier Cortines, periodista, escritor y traductor ha vivido cerca de tres décadas en Japón, Corea del Sur y China en calidad de corresponsal de la Agencia EFE y como editor-locutor de la KBS (Korean Broadcasting System), programas de radio en onda corta para el mundo y, en particular, para España y América Latina. Es un profundo conocedor de la mitología, literatura y poesía oriental, así como del confucionismo, taoísmo, budismo y las primitivas religiones animistas. Cotradujo al castellano El Sueño de las Nueve Nubes, una de las obras cumbre de la literatura coreana. La importancia de ese romance clásico del siglo XVII ha sido comparada en Corea (y China) con Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes. Ambas creaciones marcaron un punto de inflexión en la literatura de la época y son consideradas las primeras novelas modernas del Reino Ermitaño (otro de los nombres de Corea) y del imperio donde nunca se ponía el sol.
Javier Cortines combinó su trabajo de periodista y escritor con el estudio y práctica del yin y yang (alquimia taoísta) alcanzando el 4º duan en Taichi-Chuan, tras ser instruido en esa disciplina por el legendario maestro Cao Yan Zhang (1929-2009), quien a los ocho años comenzó su entrenamiento en Kung Fú en la montaña de Shaolin (China) llegando a convertirse en uno de los mayores referentes en artes marciales, tanto a nivel nacional como internacional.
Para conocer más del autor pinchar en el siguiente enlace: nilo-homérico.es